domingo, 10 de febrero de 2013


El objeto del siguiente trabajo apunta a aclarar en la medida de la poca información disponible, quienes pudieron ser los pobladores aborígenes que transitaban nuestra región geográfica durante la época en que se fundada la primera Buenos Aires (1536) y hasta la conquista definitiva del desierto (1880).
Decir que los Querandíes son la población indígena única en nuestra zona es una simplificación no demasiado aceptable, más aun si no se reconoce su desaparición como nación a principios del siglo XVII.
En las sistematizaciones de las culturas presentes en la región en el siglo XVI figuran preponderantemente las siguientes: querandíes, pampas o tehuelches septentrionales, chana-timbúes y guaraníes o guaraníes de las islas.


LOS QUERANDIES
Su presencia en la región que nos ocupa es descripta por los cronistas de la primera fundación de Buenos Aires. Las investigaciones más serias coinciden en el hecho de que no era la zona alrededor de Buenos Aires un hábitat permanente sino ocasional debido al carácter estrictamente nómade de los querandíes. Estos provenían de la región sur y central de Santa Fe y sur de Córdoba con características de indios recolectores, cazadores y pescadores. Atraídos por la presencia de los españoles se sitúan en la región del poblado recién fundado y comienza con los conquistadores un intercambio, que roto al poco tiempo desencadena un sangriento enfrentamiento.
Pese a la guerra a la que fueron impulsados por los españoles, eran bastante hospitalarios, como lo describen Gaboto en 1526, luego Diego García y aún mismo los cronistas de Mendoza, expedición a la que proveen de carnes de caza y pescado durante 14 días. Quebrada la región con los españoles (esto seguramente por el abuso en las demandas de los conquistadores), se produce el día de Corpus Christi, un sangriento enfrentamiento entre los españoles y una confederación de aborígenes, seguramente integrada por querandíes pero además indios guaraníes de las islas charrúas y chana-timbúes.
En la descripción del soldado bávaro Ulrico Schmidl, integrante de la expedición de Mendoza se mencionan canoas con gran capacidad de transporte y flechas incendiarias, entre otros elementos que no empleaban los querandíes. Esto corrobora la probable coalición aborigen.
Los querandíes no se reconocían a sí mismos por ese nombre que significa aproximadamente “Hombre con grasa”, aludiendo a la cualidad de frotarse con grasas. Este nombre había sido impuesto por los guaraníes y tomado por los relatores españoles.
En la zona motivo de nuestro relato no se han encontrado sitios arqueológicos o sitios de contacto hispano-aborígenes (me refiero a Morón-Ituzaingó).
Respecto a sus hábitos y características solo mencionaremos sintéticamente que eran fundamentalmente nómades, sin conocimiento de la agricultura hábiles cazadores, practicaban la pesca y desecado del pescado y recolectores de frutos silvestres. De buena estatura y robustez, ágiles corredores y con gran resistencia a jornadas de marcha fatigosas.
Tras el despoblamiento de la primera Buenos Aires, los caballos dejados por los españoles se reproducen en cantidad y los querandíes como posteriormente los pampas, desarrollan una gran cultura del caballo que incorporan a su vida  cotidiana. Mencionaremos que las citas y descripciones que tenemos van desde el año 1526 hasta 1586 pues poco tiempo después se produce su desaparición total como nación aborigen. Ello ocurre en tiempos del gobernador Ortiz de Zárate. Este hecho aun no bien explicado podría deberse a la persecución de los españoles y simultáneamente la araucanización de los aborígenes puelches de las pampas.
A parar del siglo XVII en la época colonial y posterior, serán los aborígenes pampas los protagonistas nativos de nuestra región en estudio. Y lo serán incorporados a la “civilización” o en su medio natural asolando con malones a las diversas líneas de la frontera.

LOS GUARANIES
Parece extraño mencionar culturas guaraníes en nuestra región geográfica, parte de la cual integra Ituzaingó. Sin embargo diversas fuentes atestiguan la presencia de los guaraníes de la isla en la costa del Río de la Plata, la zona del Delta y los cursos de los ríos que cruzaban el territorio en cuestión. Nos referimos al curso de los ríos Las Conchas (Reconquista), Riachuelo y los arroyos Morón y Maldonado.
El profesor Oscar Casas en su historia del partido de 3 de Febrero describe el asentamiento desde tiempo anterior a la conquista y hasta la segunda fundación de Buenos Aires, de casicazgos de raza guaraní. Por su condición de labradores, estos aborígenes buscaban cursos de agua aunque con escasa penetración en tierra adentro.
Se piensa que en la alta y media cuenca del Río Reconquista y arroyo Morón existían tolderías guaraníticas. Cultivaban el maíz y la batata, fabricaban utensilios de barro cocido y tejían mantas y ponchos.
Enemigos irreconciliables de los pampas que en sus maloqueos depredadores asolaban a sus sementeras.
Al crearse la línea de fronteras algunos guaraníes se incorporan a la civilización. Su presencia está descripta en el cuadro del pintor Moreno Carbonero que representa con justeza histórica la segunda fundación  de Buenos Aires por Juan de Garay.

LOS CHANA-TIMBUES
Estas dos culturas reconocidas en la margen derecha del río Paraná desde el norte de Santa Fe y hasta el río de la Plata ya son mencionadas por Schmidl en su relato de la fundación por Pedro de Mendoza. Está probado que integraron la coalición aborigen que combatió en Corpus Christi con las tropas del fundador. Así las canoas (que por cierto los querandíes no poseían) pertenecían en parte a los chanaes.
Practicaban una agricultura rudimentaria pero fundamentalmente eran cazadores, pescadores y recolectores.

LOS PAMPAS
A partir del siglo XVII nuestra zona tendría un predominio de culturas pampidas.
La desaparición de los querandíes y el no figurar nombres de sus caciques en los repartimientos de indios por Garay, es un hecho no bien aclarado. En los alrededores de lo que hoy es la Ciudad de Buenos Aires vivían los integrantes más meridionales. Estos fueron prácticamente exterminados por los españoles. En 1661 se menciona la última reducción indígena cercana a nosotros sobre el río Luján.
Recordemos que en 1538 Juan Ruiz de Ocaña combate a las huestes del cacique Telomián, provocando el hecho de armas que daría origen al nombre de La Matanza, se supone en una zona de cuatro leguas de la desembocada del Riachuelo.
En 1590 se reclama a la Corona la introducción de esclavos negros pues ya no había alrededor del puerto de Buenos Aires, indios para realizar las tareas subsidiarias habituales.
A partir de aquí serán los genéricamente llamados pampas-tehuelches del Este con fuerte influencia araucana, los protagonistas con sus malones de la lucha por la subsistencia. La línea de frontera con el indio será sucesivamente desplazada hacia el sur.
Recordemos como hecho anecdótico e ilustrativo que el último malón pampa en nuestra región es citado en 1740, llegando a una zona próxima a Merlo.
En la época colonial parte de los indios pampas pacificados se incorporan a la actividad cotidiana en los pueblos o ciudades intercambiando sus productos con nativos blancos y españoles.

CONCLUSION
Nuestra idea fue imaginar la presencia aborigen en la época de la Conquista con culturas y naciones habitualmente poco mencionadas en las proximidades del Río de la Plata.
La fuerte araucanización de los indios de las pampas debe ser seguramente causa del desplazamiento de otros aborígenes que incursionaron en esta región.
No queremos finalizar esta breve síntesis sin mencionar la indiscriminada persecución por parte de los conquistadores primero y naturales del país y luego, que saquearon el aporte cultural y humano de nuestros primitivos pobladores: los aborígenes.